17 / 28
Mayka Paniagua
Diapositiva 1 de 11: Estas son las fotos del interior de la masía de Mario Conde en Pollensa, Mallorca
Mario Conde logró paralizar la subasta de
Can Poleta, su querida residencia mallorquina, y otras tres fincas, a principios de
julio de 2016, con un recurso en el que mostraba su intención de recomprar la que fue la
residencia veraniega donde vivió la etapa más feliz de su vida con su primera mujer (y gran amor), Lourdes Arroyo. De nada sirvió la maniobra del exdirectivo de Banesto. La titular del juzgado de Primera Instancia Nº 18 de Palma
denegó su pretensión haciendo suyo el
término 'ficción' empleado por la Audiencia Nacional para describir cómo
la propiedad ubicada en Pollensa seguía
perteneciendo al entorno del exbanquero, a pesar de que su titularidad
residía en una empresa con administradores alemanes. La venta pública de
esta preciosa propiedad, situada en el término municipal de Pollensa,
comenzó el pasado 22 de julio y se cerró el 8 de agosto, según ha podido
confirmar Vanitatis, aunque hasta ahora no se ha hecho público.
La puja más alta, y la única que se formalizó, fue de
4,2 millones de euros. Su propietario, según fuentes jurídicas, puede tener residencia en Suiza.
© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L.
Vea aquí todas las fotos inéditas de Can Poleta, la que fue casa de Mario Conde. (www.pollentiaproperties.com)
Casi 800 metros de vivienda y 91.600 de parcela
La finca ocupa una superficie de
91.614 metros cuadrados,
según datos catastrales. De ellos, 792 corresponden a la vivienda de
grandes soportales y típica construcción mallorquina que tantos buenos
momentos dio a la familia Conde. E igualmente hay otra edificación de
355, que es la casa de invitados. La subasta de esta privilegiada
propiedad se inició en vía de apremio, sin puja mínima. La cantidad
reclamada por los inmuebles ascendía a
20.650.877,47 euros, aunque su importe era
4.175.000, y el monto del depósito a aportar por los licitadores se elevaba a
210.000 euros. "Fue una subasta celebrada en un tiempo récord", aseguran estas mismas fuentes.
Pollentia Mallorca Properties fue la encargada de las visitas de las
cuatro fincas.
Decía el anuncio: “Oportunidad de negocio en Pollensa. Subasta de 4
Fincas conocido como CAN POLETA”. Una de las parcelas, con más de
20.000 metros cuadrados en suelo rústico,
era totalmente edificable. Decía también expresamente la oferta que el
motivo de la operación era el embargo en garantía de responsabilidad
pecuniaria del propietario del inmueble, la
sociedad anónima GI Beteiligung. Hubo algunas visitas, pero ninguna pujó por las propiedades. La
oferta definitiva llegó por vía electrónica.
El 'sitio' de Lourdes Arroyo
Mallorca fue la isla que cobijó a Mario Conde y a su familia durante 41 años. Fue
su primera mujer, Lourdes Arroyo,
quien abrió al exbanquero las puertas de la isla cuando Conde tenía 25
años, estaba recién casado y cada verano cumplía con la rutina de viajar
a tierras gallegas, donde la había conocido. Pronto quedó rendido a sus
encantos y a sus cálidos veranos. Él mismo relató con su prosa cuidada y
sus pinitos poéticos esta querencia tan especial en el
pregón que pronunció el
11 de julio de 2009 en las fiestas de
Caimari en Mallorca: "Mi suegro gustaba de navegar y decía que en las
aguas costeras de Mallorca
no hay piedras ni bajos ni mareas ni corrientes. Mi mujer estaba de
acuerdo y como yo soy muy obediente con los que mandan bien, y muy
rebelde con los que mandan mal, que de estos hay bastantes, obedecí,
porque
mi mujer me mandaba muy bien". Así llegaron a Alcudia, a unos
apartamentos cerca del hotel del Golf.
© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L.
Mario Conde y Lourdes Arroyo en Can Poleta. (EFE)
Fue su suegro quien compró Can Poleta aunque, años más tarde, en 1982, Conde se la compró a él. La propiedad es una
tradicional y magnífica masía con vistas a la
sierra de Tramontana formada por
cuatro fincas rodeadas de olivos milenarios. Decía el exbanquero que entonces tenía
posesiones más grandes y mejores, pero Lourdes decía que aquella
era su sitio.
"Por las mañanas se iba a Pollensa, temprano, paseaba por la plaza del
pueblo, se sentaba en una mesa del casino, veía pasar a la gente, comía
una tostada con aceite y regresaba a casa. Nunca me hablaba de eso. Lo
guardaba para sus adentros, como hacen las personas que cultivan
verdaderos sentimientos. Los amasan en soledad. Los acarician en sus
almas", relató en el pregón.
© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L.
La espectacular propiedad de Conde.
Dijo también entonces que, salvo
en sus periodos carcelarios, nunca ha faltado a su cita con la isla. Y
con ella soñaba a través de un pequeño orificio de entrada de luz que
había en el almacén en el que trabajaba para los presos. "Cuando se
ponía el sol, me sentaba en una silla y miraba por aquel orificio la
luz. Y soñaba con Mallorca. Imaginaba a mi familia, a mis amigos, las
puestas de sol del poniente en Pollensa, las calas de la Costa Norte... ". Allí
falleció Lourdes
y Conde quedó vinculado para siempre con aquel rincón balear y de ahí,
quizás, su intento de retenerla. El exbanquero sí ha intentado vender
otras de sus propiedades, por ejemplo, la situada en la madrileña calle
Triana 63, que salió a la venta en el portal
Idealista por 3,7 millones de euros.
La pista de Can Poleta
Sin embargo,
Can Poleta ha podido ser su perdición y la que dirima su futuro. Unos pagos de
550.249 euros efectuados entre 2004 y 2014 en una cuenta de La Caixa de una sucursal de Pollensa llevaron a su detención, acusado de
blanqueo de capitales, delitos contra la Administración Pública, insolvencia punible y organización criminal.
Con esos pagos el exbanquero abonaba el sueldo a su empleado y a su
esposa o cumplía con los recibos del club náutico al que era tan
aficionado.
© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L.
Mario Conde fue detenido el pasado mes de abril. (Efe)
Tras la condena a
20 años de cárcel que le impuso el Supremo en 2002 por el saqueo de
Banesto, el exbanquero solo ha abonado voluntariamente algo más de
4,9 millones de euros de la indemnización de
22,4 millones que le impuso el alto tribunal, según el proceso de
ejecución de la sentencia que aún sigue la
Audiencia Nacional. Conde aseguró entonces
carecer de patrimonio mientras mantuvo un
alto ritmo de vida social y profesional. No tenía ninguna propiedad a su nombre (salvo el 50% de una vivienda en Madrid que estaba embargada) y se declaró
insolvente.
Logró que no le confiscaran las fincas que poseía en Sevilla o Toledo
porque figuraban a nombre de su mujer y pleiteó hasta la extenuación
para evitar su decomiso.
© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L.
La finca rodeada de olivos.
Con Can Poleta, según la Audiencia Nacional, el banquero cometió
un delito de alzamiento de bienes para evitar el pago de las deudas. El 9 de abril de 2002 la vendió a la
sociedad luxemburguesa GI Beteiligung,
lo que ha impedido durante años la inscripción del embargo judicial en
el registro de la propiedad. La Audiencia decidió no perseguir el delito
al considerarlo prescrito, pero en 2012 el juez Pedraz estimó, a la luz
de un informe de la UDEF, que la venta fue una
'operación simulada'
para evitar el embargo y el pago de la indemnización. Detrás de esa
empresa de nombre difícilmente pronunciable se hallaba el exbanquero y
su círculo familiar. De hecho, el exbanquero seguía disfrutando de la
propiedad hasta hace poco.
Lo ha dicho la
Audiencia y la jueza de Palma en la misma resolución en la que confirmaba la subasta y el
embargo de Can Poleta a pesar de que la sociedad luxemburguesa pretendía dejar sin efecto las certificaciones registrales en las que figuran
anotaciones preventivas de prohibición de disponer de las fincas. Mario Conde, refugiado ahora en su propiedad gallega, el
pazo de Chaguazoso,
ha manifestado a este medio que no tiene nada que decir al respecto. El
exbanquero sigue la actualidad política y económica del país desde su
cuenta personal de Facebook en la que también cuelga las informaciones
que le favorecen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario